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Feliz cumpleaños Costa Rica

Por Catalina Espinoza, Docente de Estudios Sociales de Green Valley Atenas School


Cuando llegamos a cierta edad de nuestra vida muchas veces hacemos una revisión de ella, buscamos en el pasado los momentos bellos que muchas veces hemos retratado o plasmado en un álbum familiar. Otras veces al hacer memoria compartimos con nuestros amigos los momentos de risa y travesuras que se vivieron juntos y al calor de la intimidad también reflexionamos sobre aquellos momentos no tan gloriosos, en los cuales pensamos que pudimos haberlo hecho mejor, lo cierto es que de todo se aprende en esta vida…

De igual manera sucede con nuestra patria, al decir que cumplimos 200 años de independencia, es inevitable que mi mente dé un paseo por diferentes momentos de nuestra historia y darme cuenta que al igual que nuestra vida, ha sido forjada por momentos de alegría, tristeza y lucha, pero también existen algunos acontecimientos donde los ticos pudimos haberlo hecho mejor.

El año de 1821 marcó el nacimiento de una gran nación, al igual que cuando tenemos en nuestras manos la vida de un pequeño niñito, los primeros veinte años estuvieron llenos de incertidumbre, sin embargo, la decisión de Don Juan Manuel de Cañas (entonces gobernador de Costa Rica) y la Junta de Legados que lo acompañó fue la más valiente y trascendental de sus vidas.


Darle vida a la República de Costa Rica, decisión que reafirmó tiempo después don José María Castro Madriz, el 30 de noviembre de 1848, declarando a nuestro país como una República Libre Soberana e Independiente, señalando que la soberanía radica en la Nación. Esta decisión nos brindó la carta de recomendación necesaria para afirmar las relaciones comerciales que se habían iniciado en 1840 con Inglaterra y que marcarían en ese momento la inserción de Costa Rica al mercado mundial.

El café, hoy Símbolo Nacional, marcó desde ese momento el desarrollo económico del país, trajo consigo no solo el ingreso de grandes capitales a las arcas del Estado, sino también una transformación de la sociedad marcada por la influencia europea, la cual se puede ver reflejada aún hoy en día en algunas edificaciones de nuestro país como el Teatro Nacional.

El desarrollo del Estado Oligárquico fomentó también una marcada división social, determinada por los grandes cafetaleros y los campesinos costarricenses, pasando luego el Estado liberal, cuyo objetivo en ese momento y con el afán de construir elementos de cohesión social, nos hizo creer que todos, ricos y pobres eran “igualiticos”. Los cierto es que los “igualiticos”, eran los campesinos, los cuales muchos perdieron sus tierras y terminaron ganándose un jornal en las fincas de los grandes oligarcas que muy “amablemente” se habían preocupado por financiar las cosechas que muchos a causa de los altos intereses no pudieron pagar, perdiendo así lo propio.

Lo últimos veinte años de 1800 y la primera mitad del siglo XX sería algo distinto, sería una época marcada por ferrocarriles y reformas liberales que provocaron cambios tan importantes como el que le dio Don Mauro Fernández a la educación nacional, siendo quizá uno de los más importantes, la declaración de una educación gratuita, obligatoria y costeada por el Estado. ¡Cuántos costarricenses hemos podido estudiar gracias a ello!

Las décadas de 1930 y 1940, estuvieron marcadas por una serie de luchas sociales, movimientos que marcaron la historia de nuestro país, movimientos obreros, campesinos, zapateros, bananeros y feministas, todos luchando por mejores condiciones de trabajo, acceso a la tierra, derechos de salud, de cuales gozamos hoy, tanto los costarricenses como extranjeros que han tenido la dicha de quedarse en nuestro país.

El 48, marca otra etapa en la historia de nuestra vida patria. Un conflicto entre hermanos que dio inicio a la construcción de una Segunda República, marcada por la abolición del ejército, hecho del cual hoy nos sentimos tan orgullosos todos los costarricenses, pues nos ha llevado a contarle al mundo entero que somos un país de paz, que vale más la pena invertir en maestros y estudiantes ,que en soldados y fusiles.

Esta acción le ha permitido a lo largo de muchos años, invertir en muchos aspectos que han forjado el panorama de educación y cultura de nuestro país, como por ejemplo la creación de la Orquesta Sinfónica Juvenil, creada en 1973.

La inversión en educación a lo largo de los años ha sido amplia, muchos de nuestros gobernantes se han preocupado por impulsarla, hacerla cada vez más accesible a la población y mejorar la calidad de la misma, para lograr tener una población cada vez más preparada. Don Oscar Arias Sánchez, solía mencionar en varios de sus discursos “ la educación como una herramienta indispensable para salir de la pobreza”, lo cierto es que ha sido uno de los mayores motores de movilidad social en nuestro país. Hoy en día Costa Rica destaca a nivel mundial ingenieros, escritores, economistas, doctores, físicos, astronautas e infinidad de profesionales que mueven la economía de nuestro país.

Lo cierto es que en el transcurso de estos 200 años, hemos construido una nación hermosa, con una infinidad de logros de los cuales se podría seguir presumiendo, sin embargo, no podemos obviar los desaciertos que hemos tenido a lo largo de la historia, que son los que han impulsado también las luchas sociales, que provocaron cambios trascendentales en la nación.

Hoy al calor de la festividad de este bicentenario no podemos minimizar los retos que como costarricenses tenemos por delante, urge arreglar muchos aspectos en la casa. La economía, la corrupción, la necesidad de una justicia pronta y cumplida, mejores empleos.

En el caso de la educación pública, el último informe del Estado de la Nación refiere un apagón educativo, en el cual nuestros estudiantes en todos los niveles, preescolar, primaria, secundaria, así como los que ingresaron a las universidades en el 2020 y 2021, presentan un rezago de contenidos y habilidades de tres años. No hay duda que a los educadores nos tocará redoblar esfuerzos para poder recuperar lo perdido en estos últimos años, entre las huelgas y la pandemia.

Pero … ¿A quién señalar como culpable de las quejas diariamente los ticos? A los maestros, por defender en las calles algo que creyeron correcto en su momento, a los sindicatos, los jueces que son segados por el soborno igual que el oficial de tránsito que acepta una “mordida” en lugar de emitir la infracción correspondiente, a los que no se vacunan o al gobierno que no hace nada bien. Lo cierto es que tal y como lo reafirmó José María Castro Madriz, la soberanía radica en la nación y todos absolutamente todos somos responsables de los aciertos y desaciertos que llegan con nosotros al cumpleaños número 200.

Los ticos hemos dejado de ir a las urnas, hemos dejado de leer, de informarnos, nos conformamos con lo que nos arrojan los medios de comunicación y Facebook, que pareciera ser hoy el medio oficial de comunicación, utilizado incluso para hacer campaña política. ¿Y quiénes han sido los grandes ganadores de estas actitudes? Pues claro está, la ignorancia, la desinformación, el abstencionismo electoral, la queja y el deterioro social.

Sin duda, al llegar a estos 200 años de vida independiente debemos gozarnos de las victorias, pero también trabajar en aquellas “pequeñas zorras que pueden echar a perder todo el viñedo”. En 1889, los costarricenses defendieron su soberanía cerrando las calles y manifestándose frente a la casa presidencial porque su voto no fue respetado, al presidente de turno, no le quedó más remedio que aceptar la voluntad popular. Hoy sabemos que no se necesita salir con machetes y palos a pelear, pero si se necesita ejercer con una mayor responsabilidad nuestra soberanía.


Así que, mi querido lector y hermano costarricense, le deseo un feliz bicentenario, gócese en las victorias de su patria, pero ponga su granito de arena para asumir los retos que tenemos por delante.

¡Feliz Bicentenario Costa Rica!


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